Un cigarro porque cada noche yazco de melancolía, abrazada a tu recuerdo. Dejo el humo disiparse alrededor, pero algo me dice que jamás podré amar a nadie con tanta locura, sin condiciones, sin pasado y a mi pesar, sin futuro...Mis manos tiemblan como las de una yonquie incapaz de controlar sus ansias, enferma al fin y al cabo.

Dos cigarros por cada una de las manos que rozaron mi cuerpo desnudo en el gran pecado de la lujuria, haciendome sentir sucia...una carcajada ajena por cada caricia regalada, dos, por las robadas.

Tres cigarros por los gritos ahogados, las palabras silenciadas y las mentiras traicioneras.

Cuatro cigarros por dejarme llevar, dejándome engatusar por mis más primitivos instintos, mirando ojos ajenos que no me miraban, suplicando un sentimiento que no me correspondía.

Cinco cigarros por mi falta de autocontrol...

Seis cigarros por cada vez que me arrepentí, que me sentí dolida...